Las cosas que queremos hacer.

¿No os ha pasado nunca que habéis pensado en que queríais hacer X cosas pero ya es “demasiado tarde”? No sé, como por ejemplo dibujar, tocar la guitarra, montar a caballo, saber patinar, escribir un libro y cientos de cosas más. Esas cosas que nos llaman la atención pero a la cual tenemos esa extraña idea de que no tenemos derecho a aprender a hacerlas porque claro, ya somos unos viejunos y para ser “buenos” en ellas tenemos que habernos dedicado a aprender desde que somos pequeños y que prácticamente hemos desperdiciado la oportunidad.

¿Sabéis qué? Que todo eso es una auténtica mierda y no son más que tonterías.

Claro que yo no me he dado cuenta de eso hasta que me he puesto seriamente a ello.

Siempre he querido aprender a dibujar. Soy de estas que siempre ha estado haciendo tontunas en los márgenes de los apuntes y cosas así, que alguna vez he hecho algún dibujo estúpido para animar a alguien… pero siempre pensé que como dejé de dibujar cuando era pequeña que ya no tenía oportunidad de dibujar algo decente. Que siempre iba a estar por detrás de otros que nunca abandonaron el dibujo desde pequeños y que llevaban toda su vida en ello.

¿Y qué si es así? Me dije un día.

El pensar que no puedes hacer algo porque llegas tarde (o lo abandonaste) es triste. Es vivir la vida con arrepentimientos y siempre con el sentimiento de “y si…”. Lo haces porque lo disfrutas, porque lo quieres. No tienes que demostrar nada a nadie, simplemente disfrutar esa actividad a la que tenías ganas desde hace tiempo.

Así que desde año nuevo llevo aprendiendo a dibujar de nuevo. Y me lo paso genial pese a que sé que soy mala y que el progreso es lento y frustrante. Otro día hablaré precisamente de ese proceso de olvidar lo que implica aprender.

Hoy lo que quiero deciros es que no os quedéis con el “y si”. Si queréis hacer algo, si queréis aprender a hacer cualquier cosa, ¡a qué esperáis! Que nadie os quite nunca lo bailao y el disfrute de una actividad que os llamaba la atención desde siempre. Esas personas que piensan que a partir de los 18 años ya no se puede aprender nada no pueden estar más equivocadas.

Mientras ese tipo de personas viven una vida aburrida y llena de bloqueos mentales me dedico a dibujar cosas para amigos/familia, a hacer monigotes y a simplemente disfrutar de un hobby. Más feliz que una perdiz.

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